PAOLO ZANABONI


 

 

Español

Desnudo de hombre - desde hoy disponible en las mejores librerias de Buenos Aires: Zival's, Clasica y moderna, Crack up, Fedro, Prometeo, La internacional, Caligari, Eiffel Livres, Library Lounge en el Faena Hotel.

 

 

ALGUNOS POEMAS:

en un tiempo yo también tuve 70 años
verdad y belleza
tres puntos tres rayas tres puntos
carta al hombre que viene
el amor cambia
le voyage
mensaje en una botella
desnudo de hombre [ fin '900 ]

version en porteño: Matías Vernengo


top

en un tiempo yo también tuve 70 años

estoy leyendo
no sé si lograré describir el mar

y sin embargo está allá a pocos pasos
verde encrespado de blanco
lo ves ahora . . . caliente luz salobre
¿ te lo describí bien
me acerco

estoy todavía vestido y a los ojos de los chicos parezco viejo
¿ cómo se explica

sombrero de paja
camisa blanca | lentes oscuros
pantalones caqui anchos | tirantes
zapatos de cuero re usados que todavía sirven
[ soy ligero consumo poco ]
en la bolsa dos manzanas y un libro que pronto serán parte de mí

cuántos años pasaron de esa noche iluminada

he llevado todo menos la tinta
se terminará
y me olvidaré lo que quería escribir

me saco el sombrero
por fin quedo desnudo en la arena
recuerdo vívidamente su culo entre las piedras
e intento fotografiarlo

la camisa enrollada hace de almohada
su espalda parecía no terminar nunca
tengo que estar atento para no mojar los zapatos
¿ por qué te lo digo ?

hace calor exactamente como entonces pero hay menos perfume

realmente es un bello lugar la vida
creía morir sin ella
por el contrario estoy aquí respirando todavía el yodo
mientras me divierto escuchando las respuestas de los otros
nunca cansado de aprender
libero gradualmente potencia en continua evolución

y ahora tengo hambre

top


verdad y belleza

se derrumba el mundo y se derrumban las creencias
el edificio de enfrente se derrumbó ayer
y el nuestro
no sabe si derrumbarse todavía
pero es tan lindo dejarse llevar
entre las paredes blancas

verdad y belleza
es todo lo que tenés que conocer en esta tierra

no sostengas un andamiaje enfermo
¡ sé libre !
derrumbate para volver a construir
hacé del cambio tu coherencia

¡ salí !
la cuarta dimensión no tiene precio
¡ corré !
tanta vida hay para conocer
¡ cuánta vida !
las nitrosaminas del cautchou natural
los mármoles de læptis magna
la fluctuación estadística
los interferogramas diferenciales
la corriente de ricci

el mar traerá al hombre nuevas esperanzas
como el sueño lleva a los sueños

¡ caminá !
y si no podés caminar
¡ respirá !
buscá verdad y belleza en el mundo
siempre vas a encontrar las almas a las que estás ligado


post scriptum
en este preciso instante
el fin de tu sufrimiento

top


tres puntos tres rayas tres puntos

[ un epitaffio per la poesia ]


todavía nada de lo que hubiera querido
enfermedad típica pero no para mí
mi frente es una trinchera
y ella me llama desde una isla lejana
tres puntos tres rayas tres puntos

todavía todos los sueños deben realizarse
tanto que los olvidé
la cosa fue así: no me arrepiento
pero doce pequeños corazones laten leves
tres puntos tres rayas tres puntos

viajando siempre en ceñida
parecía evitar obstáculos inexistentes
pero sólo era arduo el objetivo
y una locura perseguirlo
tres puntos tres rayas tres puntos

aposté todo en una única jugada
leí demasiado para mi gusto
respiré mucho humo ajeno en el foyer de los teatros
y estaba allí sólo para respirar belleza
tres puntos tres rayas tres puntos

un chico sucio pedaleando hacia mí
gritaba • en otra lengua • la poesía da asco
no pude más que darle la razón
[ por otra parte estaba en un café ]
tres puntos tres rayas tres puntos

con el último golpe del escorpión
daría el nobel a un poeta ya sin ideas
[ un epitaffio per la poesia ]
yo estaré vivo todavía
[ tal vez haré el ocho infinitamente ]
o tal vez moriré con ella

y ahora
que por fin debería decir algo
me siento
escucho
y espero

top


carta al hombre que viene

estás creciendo
espero que estés sano
pero sepas que nadie de verdad está sano
fuera de vos

en el mundo no tenés que hacer nada especial
pero te recomiendo huir si en el buzón del correo
encontrás sólo cuentas o publicidad

después de los veinticinco años todo el mundo ya está viejo
vos tomalo como un beneficio
porque tendrán siempre su experiencia
para anteponer a la tuya

en el mundo no hay que creer en nada
sólo te aconsejo darte cuenta de algo
aunque te hará llorar el alma

que nunca pierdas tu dignidad
no necesitás rezar por la victoria
para luchar con honor
y si luchás
no lo hagas para tratar de igualar cosas diferentes

sé original [ en realidad no sirve serlo
basta sentirlo ]
y confiá en la tecnología
llenala con poesía y música
hasta donde llegue tu imaginación

probá el sexo mas allá del procrear
viví la pasión mas allá del sexo

también deseo que te sientas solo
para que descubras que es asombroso vivir la soledad

el amor que llevamos adentro
es un río inundado
o un cauce seco

si amás
nunca des a ella/él la importancia que ella/él merece

si te ama
la sabrá ganar

si no amás
utilizá ese momento para conocer
las cosas buenas de esta vida

son más de lo que crees
y son diferentes de las que quieren que vos creas

todo el tiempo que te queda
usalo para conocerte
para enfrentar el dolor con la sonrisa
y escribir sobre el amor no dado

todo el tiempo que me queda
voy a combatir el remordimiento
de no tenerte al lado


top


el amor cambia

me parece que pierdo el tiempo
delante de esta nada en subida

encontrarte al azar en un sendero en la montaña
[ también podría ser cualquier ciudad ]
y a mitad de camino cambiar la dirección
no quita nada a mi coherencia

en realidad añade corazón
voluntad
y belleza [ la tuya ]
a mis ojos empobrecidos de cinismo

porque el amor cambia

en estas palabras ciegas a tu voz
es evidente que la retórica
no tiene ni el peso del reflejo de tu pelo

seguirte me permite olvidar
a. el velero :
el sueño del fragor del océano
en las antípodas de esta ciudad silenciosa
b. una amiga :
la libertad que me acompañó hasta aquí
la misma libertad que me sirvió para encontrarte
y que agradezco
c. a mí mismo :
ese raro universo de emociones
al que todo el mundo considera un maniático sexual

te elijo al alba
[ ilusión óptica ] de los deseos
para satisfacerlos
los míos | los tuyos | los nuestros

no cerré un ojo anoche
exhausto por el desvelo
yo
gordo y perezoso
forjo incansable nuestra gran vida

porque el amor cambia

top


el viaje

vivir
respirar
expresarse
contemplar

reunirse con la tripulación
buscar el barco
elegir la ruta
decidir la fecha
almacenar polvo de leche
café | queso
fruta | galletitas
comida en lata

vivir
respirar
expresarse
navegar

controlar cabos
reparar las velas
calafatear el casco
conseguir masilla
botas | trajes de agua | bichero
cartas náuticas | sextante
dejar un puesto vacante

vivir
respirar
decidir
navegar

preparar la travesía
fijarse en los documentos [ las fechas son importantes ]
llevar los comprimidos
la tabla de mareas
la lista de los faros | las banderas
la carta de los vientos
el mapa de corrientes
los instrumentos

vivir
organizarse
decidir
navegar

armar el mástil
zarpar en otoño
alcanzar las antillas en navidad
cruzar el canal de panamá en enero
seguir los alisios en el pacífico
atravesar los monzones en el agosto indiano
[ para evitar los huracanes ]
amarrar por un día en kanniyakumari

partir
organizarse
decidir
navegar

husmear religiones | pobreza | contrastes
hablar con gestos
saber escuchar melodías lejanas | discursos exactos
hombres | mujeres | animales | el aliento de la noche
comprar arroz y berenjenas
y en el verano austral
doblar el cabo de buena esperanza
y al fin decidir si anclar o proseguir

vivir
respirar
expresarse
contemplar

la tierra es nuestro recinto para encerrarse
el mar es nuestro universo para perderse

top


mensaje en una botella

en este mundo distraído
abrí los ojos para ver
la crueldad del hombre
y será difícil pensar que no la vi

abrí los ojos para ver
las atrocidades del hombre
y será difícil volver a cerrarlos

blanco y suave como la flor del algodón

abrí los ojos para ver
la estupidez del hombre
y será difícil creer que me equivoqué

como una casa hermosa
no da cuenta de un inquilino feliz
también en el mundobueno vive gente triste

las cosas deben cambiar
todo está cambiando
todo ya cambió

y no se sabe cuándo
y no se sabe de dónde
pero un día atracará en el puerto
un titanic imponente
reluciente de joyas
abarrotado de personas

y no sabrás por dónde
y no sabrás por cuánto
te embarcarás con fe

blanco y suave como la flor del algodón

porque la vida es esto
:
océanos de oportunidades
millones de aventuras
universos de amores

buscarse
darse la mano

para no sentirnos perdidos

top


desnudo de hombre [ fines del ‘900 ]

estoy siempre retrasado
tal vez por eso no logro sentirme a gusto
… ni siquiera armé un discurso
¿ puedo tocarte mientras te hablo

lo pido porque a muchos les molesta
[ yo los compadezco
:
parecen perros asustados
pequeños suricatos del serengeti
[ meerkat suricata suricatta ] siempre alerta ]
pero seguime
hay poco tiempo y las palabras cambian rápido

yo amo a la humanidad
por los pocos hombres que la vuelven agradable
dejame tocarte
y dejá que los otros sean pequeños a mis ojos

sabés qué cosa es la vida ?
muchos lugares y muchas personas hermosas
y tan poco tiempo para amarlas
:
ésta es la vida

cuánto me gustaría resistir lúcido hasta la frontera
tendré que cruzar aunque sentiré dolor ?
para despachar un hombre • dicen •
bastarán pocos euros

sabés qué cosa es el tiempo ?
muchos pensamientos
y una voz tan débil para describirlos
:
esto es el tiempo

sabés qué cosa es la suerte ?
sentirse la persona justa
en el momento justo

y si no tenerla al lado

top


EL SUEÑO DE 12

Doce es el nombre de una nena bellísima.
Su mama la amó mucho desde cuando nació, porque deseaba un hijo, más que cualquier otra cosa. Papi, un rico comerciante que daba vueltas al mundo, le puso a disposición tantas riquezas, para crecer en serenidad, con buena salud y llena de goce.
Lindo empezar un cuento así, ¿verdad? Pero todo esto puede ser la verdad o no.
Importa poco.
Lo que importa es que Doce es una nena vivaz, pero a menudo, como pasa en los niños de su edad, lo hace todo difícil.
A veces con pedidos demasiados insistentes, y más aun, rechazando algo: cepillar los dientes, o agradecer, o hacer sus tareas…. o también comer excelentes comidas que considera terriblemente indigestas.   

La vida de Doce sin embargo pasaba tranquila, mientras que ordenaba una coca cola en un fast-food de S. Croce, en el centro de Florencia. Un violín tarareaba una cancioncita desde una ventana medio abierta al tercer piso, hipnotizando la ciudad, cuando un viejo oso (un oso pardo, con la nariz negra y húmeda, y largas orejas,) se acerca a la niña, preguntando:
- "Buen día, nenita hermosa, Tienes realmente un nombre bonito. ¿Sabes porque te llamas así?
- "No, por supuesto" - respondió sin timidez - "yo soy una niña, todavía"
- "¿Y desde cuando los niños saben menos que los adultos?" - contestó el oso.
A la frase quedó la niña con los ojos abiertos, fijos encima el oso.
Entendía, en ese momento, que a través de su respuesta, tal vez por primera vez en su vida, tenía la posibilidad de exponer su opinión, y ser tratada como un adulto.
Que alguien la escuchara, ¡finalmente!
- "¿Y desde cuando los osos hablan?" Contestó con una expresión realmente lista.
También el oso quedó fijo, por esa pregunta que no estaba preparado.
- "Que se yo?! Yo se más o menos porque estoy acá: esto es un cuento, tal vez, y vos sos la protagonista. Yo estoy en el, prácticamente solo para hacerte esta pregunta. Apenas me responderás, pienso que voy al letargo porqué de hecho tengo mucho sueño, todavía."
La nenita observó la mirada del oso, un poco escéptica.
Se dio una vuelta hacía la estatua del gran poeta a la izquierda de la iglesia, aguantó unos segundos, luego, sin  aliento, dijo:
- "¡¡¡Pero que se yo que significa mi nombre!!! Le habrá gustado a mama, o tal vez pertenecía a una abuela, o a un tío… ¡nadie me lo explicó! “
Y aún, después un suspiro….
- “Explícalo vos, que sos grosso y tienes aire de un tipo importante."

De verdad el viejo oso estaba allí justo por esa pregunta, y tampoco El conocía la respuesta. Además, el quería volver a dormir: tenía mucho sueño y le dolían las espaldas. Por ese tema recomenzó a volverse curioso, y así empezó a rascarse la cabeza con las grandes patas uñadas, asumiendo una verdadera expresión de oso: un poco concentrada y un poco bobo.
Luego corrió el asiento cerca de la niña que estaba tomando en un vaso de papel, con una pajita a tiras blancas y rojas. De repente, mientras que pensaba, le agarró sed, así es que pidió a la nenita un sorbo de su bebida.
Doce encontró el pedido ligeramente asqueroso: la idea de tomar desde la misma pajita de un oso – por cuanto amable y bien educado - no la volvía loca, por supuesto.
Pero ganó el rechazo, y alargó el brazo con el vaso hacía la bestia.
El oso tomó un sorbo, luego otro, y devolvió el vaso a la chica.
Vacío, naturalmente.

Si yo hubiera estado en lugar de Doce, me habría enojado. Y mucho!
Esa es una de las situaciones que nadie quiere vivir: un viejo oso que en dos sorbos, vacía el vaso de tu coca-cola.
Pero Doce ni le dio bola. Pocas niñas comen o toman vorazmente y, en más, Doce no era impulsiva, y no se quejó por eso.
Sonrió, a lo mejor.

Era un día de fin de primavera que preocupaban a los vendedores de aparatos de aire acondicionado: clima ideal, cielo despejado y un viento ligero que pone de buena onda.
Doce debia llegar.
Acomodándose continuamente en el pequeño asiento el oso refunfuñaba frases sin sentidos. El pedido de la niña lo puso en serio incomodo, y no habría querido dar la impresión de no saber contestar.

Empezó el discurso tres o cuatro veces….mal.
Antes arrancó con un – “Bueno, tal vez en el mundo….” Pero al toque se dio cuenta de cuan vago era un comienzo así.
Arrancó otra vez con un: - "Tienes que saber que hace muchos años...."
Sí....y porqué "¿Tienes?", pensó…. ¿Una chiquitina, además?!
Quedó un poco todavía callado, observando su barriga, y finalmente, adjuntándose una vez mas el asiento abajo de su enorme…. mole, el oso habló:
 - "Doce son lo signos del zodiaco, doce los meses y las lunas del año, doce las horas del reloj, doce los sabores, doce las teclas del piano, doce las estrellas de Europa, doce los Apóstoles de Jesùs y doce los minutos en los cuales el sol rodeó a Fatima. Doce los monos defensores del reino de Tutankhamon y las tablas de la ley, doce los días de Navidad y doce las voces de Pascua. …me parece que tu nombre, por cuanto aparezca bufo, ¡no sea solo un número! El lleva el saber del hombre y está lleno de historia  de geografía y contiene millones de misterios y de deseos.”
- “Siii!!! ¿¿Pero que significa??”- preguntó Doce (y habría querido decir “profe”, porque ese discurso le acordaba una aburrida lección en la escuela).
El oso sonrió y reanudó:
- “Che, ante todo esto: atrás de cada nombre, aunque aparentemente pequeño y desconocido, pueden revelarse grandes significados. Y cada nombre, cada palabra, pueden esconder historias fascinantes y lugares preciosos Y vos, que sos una niña, dispones de toda una vida para descubrirlos.
Y además este es tu nombre. Y cada uno de nosotros esta en el mundo para alcanzar algo, supongo.
También vos, que en tu nombre lleva ya los signos de tu camino.
Alguien eligió un nombre para vos. No solo porqué es un nombre bonito, sino porqué quería que vos entiende muchas cosas: que el río corre, que el fuego quema, que el viento sopla, que la tierra respira.
Y todo esto es vida.
Vos sos solo una niña y yo solo un oso, pero tenemos suerte: podemos vivirla.
No lo olvides nunca."

Después de tantas palabras el oso se levantó incierto (tenia que tener mucho sueño, en serio) alejándose torpe.
En una de las mesitas, un chico estaba comiendo una hamburguesa. El oso desmañado, al chocar su mesa, voló la bolsita de papas fritas.
El chico quedó boquiabierto mirando a las papitas dibujar un ancho arco de almidón que cortaba los rayos del sol, y al final todo cayó alrededor de Doce, que con la cabeza recostada cerca del vaso y la pajita, estaba todavía dormida. 

top

LA REINA DEL MAR


Cuando era niño, el abuelo me contaba las historias mas extrañas que le habían sucedido. Esta te parecerá absurda, pero si vos la hubieras escuchado, seguramente la creerías también.

Hace muchos años, un barco postal hacía el recorrido del mar del Caribe entre Venezuela y Puerto Rico, llevando la misma carga de documentos, paquetes y cartas.
Una mañana, un marinero desde la proa del barco avistó algo brillante entre las olas.
Se puso a gritar, indicándole al capitán yendo hacia su cabina y el capitán ordenó parar los motores para ver que sucedió.
Parecía el casco de una embarcación invertida o quizás una boya anclada al fondo, pero esto era casi imposible, dada la profundidad del océano en ese punto.
Fue amarrada un bote de rescate con cuatro marineros, entre los cuales estaba mi abuelo, que se acercaron remando en el mar apenas encrespado y bajo un cielo azul cobalto, sin ni una nube.
¡Aquel objeto misterioso era un cofre!
La madera curva era obscura y con fajas de metal de hierro oxidado que parecía tener mil años. Las olas lo bañaban continuamente, haciendolo resplandecer al sol.
Los cuatro hombres intentaron agarrarlo sirviéndose primero de los remos, luego de un cavo con gancho. Pero sin conseguirlo.

Ahora estaban seguros: el cofre estaba trabado, sujeto a alguna cosa. Entonces, decidieron sumergirse
Fue justo mi abuelo, el más joven y el más valiente del grupo a zambullirse en aquella agua verde y calida.
 Se quitó la camisa, los zapatos, y con un gesto simple y elegante desapareció improvisadamente de la vista de los otros.
Bajo la superficie del mar, dos sirenas aseguraban el cofre.
Apenas vieron a mi abuelo aparecer delante de ellas, se giraron y sonrieron.
Serena y Selene, estos eran su nombres, tenían los cabellos rubios que llegaban hasta la cintura, desde donde comenzaba la cola de un bellísimo pez.

El cuando vio esto, quedó sin aliento, así que Selene fue a su encuentro, besándolo y haciéndolo respirar.
Después del impacto inesperado y de veras extraño, el marinero preguntó a ellas quienes eran y porqué estaban allí. 
 - ¿Sabes danzar? – Le preguntó Serena.
 - Bueno, he aprendido algun paso antes de embarcarme….
 - ¡Bien! ¡Entonces ven con nosotras! – Dijo Selene.

Las dos sirenas lo agarraron por las manos y lo llevaron al fondo, junto con el cofre.

¡Y ahora escúchame bien, porqué viene lo mejor!

En el fondo marino, envuelto en una luz dorada, apareció cada vez más nítido a los ojos de mi abuelo, el contorno de un viejo velero.
El barco todo en madera, navegó en esos mares, por lo menos hace trescientos años, y ahora estaba allí  perfectamente conservado con las velas altas y blancas. Alrededor el agua era burbujeante por tantos pequeños tritones, caballitos de mar y rayas que parecían custodiarlo.
En el centro de la nave, en el gran salón iluminado como de día por medusas fluorescentes y decorado con corales, algas de mar y estrellas marinas, estaba reunido todo el equipaje: pulpos vestidos de fiesta, y  cangrejos en uniforme de gala, con sus esposas.

 Serena y Selene, en el silencio generalizado, anunciaron a viva voz que habían conocido a un valiente marinero que podía danzar y que traía como dote un cofre lleno de monedas de oro para casarse con la Princesa del Mar.

Cantos de alegría y aplausos recibieron a mi abuelo, designo del destino en ese velero en el fondo del océano, y comenzó la fiesta de casamiento de la Princesa y su futuro esposo.

La Princesa Poo-Sea tenía grandes ojos verdes, cabellos flotantes, decorados con una diadema y vestía un largo blanco vestido de novia, centellante de diamantes.
Entró en el salón acompañada de dos enormes langostinos en smoking que llevaban su cola.
¿Te lo había dicho ya que era bellísima?
En medio a todas aquellas personas tan bien vestidas, el joven  que vestía solo unos calzones todavía empapados, estaba muy intimidado pero nadie se dio cuenta porqué el mantenía una mirada fuerte

Delante de la Princesa hizo una reverencia como se debe, y le dijo:
 - Mi nombre es Pablo, y navego por los océanos, pero soy solo un marinero y no me pertenece el dinero de este cofre.
 - Mi nombre es Poo-Sea y soy honrada de convertirme en tu esposa, Pablo el marinero. No te preocupes del dinero porqué tu sinceridad y tu coraje son el tesoro mas precioso.
 - Princesa Poo-Sea, usted es encantadora y para mi todo esto es…. una fabula.
- Esta fabula durará toda la vida porqué, casándome, me convertirás en la Reina del Mar  y yo le seguiré y le protegeré a lo largo de todos los océanos que navegue. 

El casamiento fue celebrado por el capitán del barco.
El baile duró doce horas de las cuales mi abuelo recuerda cada detalle, aunque si bien nunca se lo ha contado a nadie.
Para terminar, Serena y Selene lo acompañaron a la superficie, justo donde estaba el cofre. Fue enseguida recuperado por los hombres del barco postal, preocupados e incrédulos por aquella ausencia así larga.
Pero el marinero era feliz.
Todavía hoy, después de haber navegado el mundo entero sin ni un accidente, mi abuelo lleva un a sonrisa serena dibujada en los labios.
Y – puedes apostarlo – todo esto sucedió de verdad.

top

EL LIBRO DE INGENIERÍA


¡Desde que Jacopo ha salido, en esta casa no se respira más!
El polvo invadió todo: mesas, placares, sillas, cortinas.
Hay una capa de polvo inclusive sobre el teléfono que no suena nunca y, sin embargo, si suena, suena solo dos veces porque está activada la transferencia de llamada.
Y de veras no hay nadie, al rededor.
Bueno, nadie a excepción de los inquilinos del piso superior, que nunca entraron aquí, y tampoco conozco.

Jacopo hace un año se casó y ahora vive en otra ciudad. Raramente vuelve acá: solo para retirar el correo, y cuando entra en el cuarto mira rápidamente para asegurarse que todo esta ordenado, y luego, sin decir ni una palabra, se va de nuevo.

Yo soy el libro de ingeniería en el estante a la derecha. 
Soy, para ser mas preciso, un manual de cálculos estadísticos por los puentes suspendidos y sus resistencias.
He sido, sin falsa modestia, el libro de referencia para Jacopo cuando tuvo el examen de ingeniería civil, antes de recibirse. 
Pero hoy, me siento solo y abandonado. Nadie me abre desde por lo meno dos años. Tampoco una mirada, y para mi esto es bastante frustrante porque, a decir verdad, yo estaba acostumbrado a ser consultado también dos, - tres veces por día. Era orgulloso de mi, entonces.

Hace muchos años, cuando era nuevo y vivía en el banco de una hermosa librería en el centro de la ciudad, me compró un famoso ingeniero que gracias a mí, hizo proyectos y construyó algunas carreteras en el Cadore hasta incluidos algunos puentes cerca de Austria.
Luego, después de algunos años, me compró el papa de Jacopo, cuando le faltaban algunos exámenes para recibirse en arquitectura.

Soy un libro usado, pero quien piensa que por esta razón no podría todavía hacerte quedar bien, se equivoca muchísimo!
De echo Jacopo me ha – por así decirlo -  heredado e renovado por sus estudios. Ante todo remodeló el lomo, luego cambió la tapa, un poco podrida, con una nueva: rígida y de un color rojo carmín que - tengo que admitirlo - llevo con un cierto placer.
Así es: nadie me da la edad que tengo: parezco mucho más joven.

En más, hemos viajado juntos, El y yo.
Jacopo me llevaba por todos lados: en el bolso, en una mochila, y a veces, hasta incluido en una maleta.
La pasé muy bien, con El.
Viaje en tren, en auto, en motocicleta. Vi muchas ciudades, dos distintas universidades hasta incluido la montaña, durante un verano.

¡Que hermosa es la montaña!
Me acuerdo, era agosto. Acá en el pueblo ni se respiraba y la humedad me entraba en todas las hojas, tanto que  Jacopo y Manuel, su compañero de habitación, decidieron pasar algunos días en un clima más fresco.
Me metió en la mochila junto a un mapa geográfico 1:50.000, algunas mudas, un suéter, los zapatos de montaña y salimos en tren.
Desde Calalzo, donde termina el ferrocarril, con un micro llegamos a Auronzo di Cadore, donde vivían los tíos de Manuel.

Durante aquel camino tuve una sensación extraña.
Nunca había estado en la montaña, antes, y tal vez  tenía que acostumbrarme a ese aire así oxigenado. Tenía la tapa que se mareaba y también una extraña sensación de vértigo. Pero no fea.
Enseguida me acostumbré y por los días siguientes, fuimos a pasear por los senderos.

En esos lugares las  "Cumbres" tienen nombres sencillos de veras -  por lo menos para mi.
Se llaman Cima Nueve, Cima Diez, Cima Once, Tres Cimas, y la más alta y más bonita de todas: la Cima Doce.
Un día, ojala cuando me coloquen en una biblioteca, me gustaría ser llamado Tres, Nueve, Doce o 3912, no importa... pero por lo meno yo también, un día, tendré un nombre!
Sin embargo, cuando llegamos al pie de la Doce, nos paramos en un refugio donde se comía polenta con hongos y Jacopo me sacó de la mochila para leerme.

Sí, aquel día yo estaba encantado de verdad por el maravilloso panorama: las cierras rodeaban el valle de Lavaredo, arriba hasta el Monte Paterno, y desde allí podía admirar las Tres Cimas, el Cadini y el Cristallo, la Cima Rossa, la Cima Baranci hasta el Tres Scarperi, y hasta incluido por otra parte, abajo hacía el valle del Ansiei, con la Cima de Ligonto y el ataque de la senda engrampada bajo Cima Bagni.
Al final, después dos estupendas semanas de paseos en los bosques, dormidas en las praderas y tortas de frambuesas negras (este detalle lo recuerdo bien porqué conservo todavía una gran mancha azul, en la pagina 96), un día tomamos de vuelta el micro para Calalzo.

En el camino tuve un susto y la misma sensación de vértigo de la ida, pero seguro no por el tema del aire, estando ya totalmente adaptado.
Solo después entendí: esa carretera... esos puentes sobre el Piave... fueron proyectados por mi!
Si, bueno, cuando pertenecí al famoso ingeniero. Fui yo el talentoso colaborador que determinaba las medidas, los pesos y los largos a utilizar.
En ese momento, por la primera vez en mi vida, me sentí bárbaro de verdad y desde entonces me empeñé mucho más para ser claro y conciso con Jacopo y también pienso que lo logré, porqué leyéndome, parecía más satisfecho.
Entonces, yo contaba mucho en la vida de Jacopo.

Ahora por el contrario, casi nada. Solo polvo y soledad.
Y los pasos de los inquilinos del piso superior.
Así, en este cuarto inmóvil, abandonado, empecé observando todo lo que me rodea, empolvado como yo: el escritorio lleno de polvo, la cama llena de polvo, el sillón y la mesita de los diarios, llenos de polvo.
Hasta incluido el perchero vacío, sobre la superficie redonda donde se ahorca el saco, se formó una capa mate, continua de polvo claro.
De hecho el polvo me gusta porqué cuando se echa no mira en la cara a nadie y cubre lo nuevo y lo viejo, lo lindo y lo feo, con la misma gracia, con la misma suave armonía.

Podrías pensar que este cuarto está completamente recubierto de polvo.
¡Pero no!
Sobre la repisa de la ventana, está siempre aquella esfera de cristal que me pone curioso y me encanta.
Es una esfera llena de agua, grande justo para la palma de una mano, y al interior se ve el mar, una góndola un gondolero y sentada en la góndola una medio rubia que desde hace un tiempo parece llevar una mirada triste.
La góndola, el gondolero y la chica están cruzando bajo un puente, que si no me equivoco, es lo de Rialto, en Venecia.
La esfera en cristal es la única cosa en todo el cuarto sobre la cual no hay polvo.

Pero se explica fácilmente: en las mañanas ventosas un silbido que pasa por la ventana sopla justo sobre la esfera, lo suficiente para que esté siempre limpia. Y cuando el sol la alcanza, la esfera brilla y el agua hace explotar millones de rayos de luz que lentamente giran en el cuarto, iluminando alternativamente todos los otros objetos llenos de polvo… y si un rayo te golpea directamente, es imposible mantener los ojos abiertos.
El espectáculo es fascinante y cada vez que pasa es siempre inesperado y el efecto es casi mágico: sin que nadie haga nada para que suceda, sin que nadie se mueva o cambie algo en el interior de este cuarto abandonado.

Rialto es un puente famoso, tal vez el más famoso de la ciudad, o tal vez no. Seguro es el mas grande y elegante. Pocos saben que difícil fue construirlo: cuantos hombres, cuantos años de trabajo para hacerlo así sólido y majestuoso.
Yo sé todo sobre el puente de Rialto bajo el punto de vista de la construcción. Que puedo decir… es mi materia.
Conozco quien lo proyectó y cuantas piedras contiene, conozco las medidas, su portada máxima, su peso especifico, su grado de elasticidad y resistencia a la torsión.
Podría charlar por horas del puente de Rialto y sabría decir cosas interesantes y seguramente no aburriré a nadie….no… no es verdad.
Aburriría a todo el mundo, y especialmente a las chicas.

Hace un tiempo pensaba en levantarme temprano una mañana, para salir de aquí.
Bueno, no para huir, esto nunca lo voy hacer: ante todo porqué no sabría donde ir, y luego porqué aquí me siento muy bien, y a pesar del polvo esta es una biblioteca bellísima, ordenada y con tomos muy interesantes y simpáticos.
Todos mis amigos me hinchaban – especialmente La física de los fluidos e Ingeniería nuclear, que es un pibe realmente bárbaro – y me empujaban a ir a la aventura.
Con poco esfuerzo habría bajado el estante, para subir arriba del asiento cerca de la ventana y luego, desde allí ayudándome con la cortina, habría llegado a la repisa.
En frente a la esfera de cristal habría gritado al gondolero de acercarse y, una vez en la góndola a lado de la medio rubia con la mirada triste, me presentaré con ella como hace un caballero, diciéndole quien soy y donde vivo y le habría contado todo lo que sé sobre Rialto…
¡Que suerte que nunca lo he hecho! Porqué la habría aburrido a muerte.
A las muchachas algunos discursos no les interesan para nada.                                                  
Esto lo sé ciertamente porqué me lo contó el libro de matemática, tres tomos a mi izquierda. Pero aunque sin molestarnos a nosotros los libros, me acuerdo bien que Jacopo nunca habló de las técnicas de construcción de un puente, cuando traía a casa una amiga.
¡No, no, de veras no debo tocar estos argumentos!
Más me vale encontrar algunas cosas que puedan…. ¡¡Seguro!!
Podría hablarle de la montaña…. la inmensidad de ese paisaje que vi aquel famoso verano (no todos los libros tienen esa suerte).
Le contaría de los paseos en los bosques y del perfume de las flores. Describiría las cúspides y las cañadas y de como el sol quema a esas alturas. Podría mostrarle la mancha azul de pagina 96. Le hablaría de los atardeceres que pintan las rocas de rosa, y de las aves que vuelan por encima.

Estoy seguro que las bellezas de esas cimas ahogaría sus ojos, ahuyentándole la tristeza, y su alma podría hasta incluso respirar el mismo aire oxigenado que yo respiraba allá arriba.
En la montaña no hay polvo.
La haría feliz.
Solo después de mucho tiempo le podría decir – sin tirarme – que yo construí carreteras mas anchas y seguras para llegar, y un día, si a ella le gustaría, la llevaré conmigo a la montaña.
¡Pero seguramente no podríamos llegar en góndola!
Y esto de veras no me imagino como podría tomarlo.
Al final es extraño darse cuenta que toda la ciencia y mi trabajo no sirven para conocer a las personas.

¿¡Pero que importa?! Ojala uno de estos días me bajo y la voy a buscar.

top